Ser Profesional: Distancia terapéutica

9lpcy51ofnq-igor-ovsyannykovLa distancia terapéutica óptima es un abrazo

Raúl Velasco

 

Una de las cosas que más siento repetirse en la formación y el trabajo en salud mental, y en general, en toda la profesión sanitaria, es el tema de la distancia terapéutica. Uno puede llegar a creer en la existencia de algo así como técnica, como herramienta, como lugar claro y común desde donde ejercer nuestros roles con profesionalidad.

Claro. No podemos ser del todo personas, ni podemos ser nosotras mismas. Eso dañaría la relación terapéutica y podría provocar grandes problemas: dependencia, pérdida de límites, confusión de roles… Hemos de ejercer un papel, más allá de lo que los encuentros con las personas que atendemos nos puedan producir, más allá de cómo nos sintamos con nuestra vida en ese momento. Tenemos que mantenernos en un lugar, casi aséptico, donde mostrarnos como personas entra dentro de un apartado de la técnica que llamamos autorrevelaciones: “se aconseja que las autorrevelaciones sean poco frecuentes y concisas […]oscilan solamente entre el 1% y el 5% de las intervenciones del terapeuta, en principio más cerca del valor inferior”.

Centrándome en la formación médica, que es de lo que tengo conocimiento directo, queda claro que el interés de la misma parece alejarse diametralmente de los aspectos humanos, interpersonales, afectivos y relacionales de la práctica que luego se llevará a cabo en los espacios sanitarios. Se fabrica así un olvido sistemático de las condiciones sociopolíticas de la salud, que quedan negadas bajo el conocimiento científico, médico, objetivo… del cuerpo humano y su conducta. ¿Cómo es posible?

En mi formación durante 6 años en la carrera de medicina (1996-2003) no existía ninguna asignatura dedicada a la comunicación humana, a los aspectos emocionales de la práctica médica, a las dificultades interpersonales que se producen durante la misma, a las potentes emociones que se ponen en juego durante las situaciones vitales de las personas que después tendremos que acompañar.

A día de hoy sigue sin existir una transformación de la formación en medicina. Nuestros primeros contactos con nuestro “objeto de estudio”, siguen siendo cadáveres. El aspecto emocional y humano de nuestro rol queda ocluido por una ciencia y una técnicas perversas hasta la extenuación. Nuestros corazones, nuestras almas, quedan relegadas a herramientas clínicas para el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.

Una bioética de las palabras sin cuerpos. Esa es la retórica de la deshumanización actual.

Pero no todo está perdido. Podemos volver a acercarnos a la piel. Hay otras formas de estar. De sentir. Ya no es nosotros y ellos. Él y tú. De esto habla Carina en esta charla del Congreso de Intervoice de Alcalá de 2015. Seguimos caminando…

Os dejo con ella:

 

3 comentarios en “Ser Profesional: Distancia terapéutica

  1. nens4iu

    Oye mira. Ya pedí que se me diera de baja de mi suscripción a tu rollo, así que hazme el favor de no tener que enterarme que radicales como tú y tu gente existen

    1. Hola Nens4iu,
      Ya veo que la forma de pensar que tengo y que tenemos algunas personas que nos dedicamos a esto de la salud mental estimula en ti bastante agresividad.
      Con mucho gusto ya estás dado de baja, pero fíjate bien primero a qué te suscribes para no tener que agriarte la existencia con ideas que parecen dañarte.
      Saludos.

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